¿ERES CONSUMISTA EMOCIONAL?

¿Eres feliz con todo lo que tienes? ¿Desearías tener algo más? ¿Cambiarías algo de lo que tienes actualmente en tu vida?

Siempre he sido del pensamiento de que si mi lavadora funciona perfectamente, ¿Por qué tengo que cambiarla?, ¿Por qué salió un último modelo super-mega-sónico? ¿Cuál es la función de una lavadora? ¿Lavar?

Vivimos en un mundo dónde la publicidad y el consumo manejan nuestras vidas, dónde somos marionetas de unos pocos, que tienen el poder y las decisiones sobre nosotr@s, nuestros hábitos y consumo ¿Te has parado a pensar hasta que punto somos marionetas del sistema? Centrémonos en las relaciones y veamos como repercute el consumismo en esta área de nuestras vidas.

Hemos desarrollado lo que se denomina una adaptación hedónica; mecanismo psicológico por el cuál una vez saciado nuestro deseo, otra necesidad ocupa su lugar, y volveremos a sentirnos insatisfecho como al comienzo de esta espiral.

Somos seres infelices, que aspiramos a tener más, más, más y más, sin percatarnos que si la felicidad la buscamos fuera de nosotr@s, si la perseguimos a través de objetos o de cosas materiales... nunca podremos alcanzar dicha felicidad.
 


Cuantas veces hemos escuchado la frase... cuando tenga la mayoría de edad veras tú...  cuando termine la carrera seré más feliz... cuando consiga trabajo podré tener más cosas... cuando tenga pareja seré totalmente feliz... con ese coche cumpliré mi sueño... cuando tenga hijos...  cuando me jubile... y así, un sin fin de afirmaciones que nos generan la necesidad de poseer más.

Nos pasamos la vida quejándonos de todo lo que nos falta, haciendo caso omiso de todo aquello que poseemos, que tenemos, que hemos logrado. Somos unos auténticos inconformistas, en busca de una felicidad externa y absurda.




Todo este consumismo se ve claramente en las relaciones. Nuestr@s abuel@s tenían otra forma de vida. Cuando se les rompía algo, lo arreglaban. No lo tiraban y compraban uno nuevo. Igual pasa con las relaciones. Hoy en día, cambiar de relación, es mucho más fácil que cambiar de coche.


 
No hago apología de aguantar cosas que no tenemos ni debemos soportar, no defiendo eso. Pero hemos pasado al polo opuesto, dónde no se lucha, dónde no se intentan arreglar las dificultades que pasan las parejas.

Tan solo nos dedicamos a... ¿La cosa esta mal? Rompemos la relación, total... en tres meses encontraré algo mejor, y en ocasiones, sin que la relación vaya mal, buscamos siempre algo mejor para sustituirlo.

Yo a este tipo de comportamiento, lo denomino CONSUMISMO EMOCIONAL. La avaricia de tener más y mejor ha llegado al plano emocional, de una manera, que las relaciones tienen una caducidad entre 5 y 10 años a lo sumo. Estamos en la era de Rebajas de emociones o sentimientos de saldo.

La felicidad está dentro de uno, no al lado de nadie. Por ese motivo, la mayoría de la gente, va dando tumbo, buscando pareja, una, otra y otra, probando. Nos hemos vuelto seres egoístas. Tenemos un pensamiento totalmente individualista, y nos olvidamos que vivimos y convivimos en una sociedad, y que debemos velar por nuestros intereses... si, pero también un bien común y colectivo.

Estos valores con los que actuamos, los estamos proyectando en nuestr@s hij@s, educándolos a tener mucho, a tenerlo todo, a poder cambiar continuamente, a desechar aquello que está viejo y feo, por algo mejor.



Tenemos una sociedad en la que nuestr@s hij@s tienen año tras año, el último modelo de videojuegos y las residencias de mayores llenas de abuel@s viejos y feos.

Me niego a creer que esa sociedad es la que tod@s queremos, y si es así... intentaré poner un granito de arena por mi parte, para que mi contribución a la sociedad sea un poco más colectiva y menos individualista.



Podemos ver a muchos padres trabajando sin descanso, con el objetivo de darles a sus hij@s todo lo mejor, todo aquello que ellos nunca han tenido... cuando lo que un hij@, lo que más necesita es el cariño, el afecto y la dedicación de los papás y mamás. Dar a un/a hij@ todo lo que ell@s quieren, solamente servirá para crear pequeños monstruos, que irán creciendo poco a poco, exigiendo más y más. Y todo aquello que le entregamos con amor, pensando que era lo mejor para ellos, solo ha servido para hacer adultos infelices, consumistas con una baja tolerancia a la frustración, porque a veces, lo que un/a niñ@ necesita, es un NO y un límite.

Parece que el ritmo y los valores de la sociedad actual en la que vivimos, nos hace olvidar las cosas que son sumamente importantes, que nos vendan los ojos para ser seres productivos e infelices, y nosotr@s lo permitimos y seguimos al rebaño. Cupider@s ¿Sabían que seguir al rebaño, solo nos servirá para ir pisando... mierda?


Mi cupiconsejo es que nacimos para ser felices, no para ser perfectos. Te invito a ser feliz por un día, a sonreír cada vez q descuelgues el teléfono, a ser amable con las personas de tu alrededor, a no buscar la felicidad fuera de ti, sino dentro. Pruébalo por 24 horas, y verás que una vez que adquieras ese hábito, tu vida puede cambiar. Si quieres puedes comentarme tu experiencia o bien comentando el post, o si eres una persona tímida, mandarlo por correo electrónico; lamirilladecupido@gmail.com






Recuerden Cupider@s que buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas y el consumismo es la forma actual del bien máximo. Pero la figura del consumidor satisfecho es ilusoria: el consumidor nunca está satisfecho, es insaciable y, por tanto, no feliz. Podemos buscar la felicidad en el triunfo, en la fama, en los honores. Pero ¿no es todo eso sino pura vanidad, en definitiva, nada o casi nada? ( José Luis López Aranguren)



LES QUIERO CON MUCHO HUMOR



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1 comentario:

  1. Me ha encantado. Real como la vida misma. Realmente da mucha pena que nos hayamos ido totalmente al otro extremo. Encontrar el equilibrio de cualquier cosa requiere un esfuerzo y no todo el mundo está preparado o simplemente no se quiere hacer ese esfuerzo. Las cosas se consiguen prácticamente apretando un botón.

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