¿CÓMO LIMPIAR LAS HERIDAS DEL PASADO?

¿Consideras que vives anclad@ a tu pasado? ¿Hay situaciones que no te permiten avanzar en tu vida con normalidad? ¿Ese recuerdo de ayer te impide ser feliz hoy?
El pasado ya no está, no existe. Parece absurdo y surrealista decirlo, pero en ocasiones es necesario recordar este tipo de ideas y conceptos, para poder sobreponernos a las heridas y huellas de nuestro pasado.




A continuación, les voy a dejar un pequeño relato de Jorge Bucay. Es un cuento con mucho significado y cargadito de moraleja y aprendizaje.

EL HOMBRE DEL LADRILLO


Había una vez, un extraño hombre que iba por el mundo con un ladrillo en la mano. Había decidido que cada vez que alguien lo molestara, hasta hacerlo rabiar, le daría un ladrillazo. El método era un poco primitivo, pero sonaba bastante efectivo, ¿verdad?
Sucedió que se cruzó con un amigo muy prepotente que le habló con malos modos. Fiel a su decisión, el hombre agarró su ladrillo y se lo tiró. No recuerdo si le alcanzó o no, pero el caso es que, le resultó bastante incómodo ir a buscar su ladrillo.
Decidió mejorar su sistema de autopreservación del ladrillo, como él lo llamaba. Ató el ladrillo a un cordel de 1 metro y salió a la calle. Esto permitía que el ladrillo nunca se alejara demasiado. Pronto comprobó que el nuevo método también tenía sus problemas.
Por un lado, la persona destinataria de su hostilidad, tenía que estar a menos de 1 metro, y por otro lado, después de arrojar el ladrillo, tenía que tomarse la molestia de recoger el hilo, que además, muchas veces se liaba y se enredaba, con la consiguiente incomodidad.

Entonces el hombre inventó un nuevo sistema. El sistema ladrillo 3, el protagonista seguía siendo el mismo ladrillo, pero este sistema en vez de llevar un cordel, llevaba un resorte.

Ahora, el ladrillo podía lanzarse una y otra vez y regresaría solo. Así lo pensó el hombre.
Al salir a la calle y recibir la primera agresión, tiró el ladrillo. Erró y no pegó en su objetivo, porque al actuar el resorte, el ladrillo regresó y fue a dar justo en su cabeza. Lo volvió a intentar y se dio un segundo ladrillazo por medir mal la distancia. El tercer intento lo falló por arrojar el ladrillo a destiempo. El cuarto fue muy particular, porque tras decidir darle el ladrillazo a la víctima, quiso protegerla al mismo tiempo de su agresión, y el ladrillo fue a parar de nuevo en su cabeza. El chichón que se hizo era enorme.

Nunca se supo por qué no llegó jamás a pegar un ladrillazo a nadie, si por los golpes recibidos o por alguna deformación de su ánimo.


Sea como fuere, todos los golpes que tiró, siempre fueron para él mismo.


(Jorge Bucay)
 


Ustedes posiblemente se estén preguntando que a dónde quiero llegar con este relato. Y es muy simple...

Todos en nuestra vida hemos pasado por situaciones negativas, traumas o malas experiencias. Nadie está libre de ellas. Pero ese pasado, no puede interferir en nuestro presente. Y mucho menos, hacer "culpables" a las personas que nos rodean de ello.
Guardar odio, rencor, miedo... e intentar atacar a nuestros seres queridos, consciente, o inconscientemente, es un grave error.
Todo el odio y el daño que guardamos, solo nos hace daño a nosotr@s mism@s. Es como ir por la vida con una mochila de piedras a cuestas. Una mochila que pesa, y que no te deja avanzar. ¡Debes soltarla, dejarla aquí ya! y avanza hacia tu destino.

La resiliencia es la capacidad de superarse ante las adversidades. Enfrentarse a ellas, no solo te hará más fuerte, sino más sabi@. Porque a veces se gana y otras se aprende.



Cuando vivimos una situación traumática, nuestro cuerpo de manera inmediata SIENTE. Se produce una emoción, la cuál genera un impulso que moviliza una acción en nosotr@s. Y en ocasiones, nos paraliza, debido al miedo.
Digamos que, es como si se solaparan dos mentes diferentes; una que siente y otra que piensa. Debemos buscar el equilibrio entre ambas, para tomar las decisiones más coherentes y sanas para nosotr@s.


Ir cantando por las esquinas como Alejandro Sanz... "tiritas pa´este corazón partío" es algo realmente pésimo. ¿Por qué? Pues...

Vigila tus pensamientos, porque estos se convierten en emociones. Vigila tus emociones, porque estas se convierten en palabras. Vigila tus palabras, porque estas se convierten en acciones. Vigila tus acciones, porque estas se convierten en hábitos. Vigila tus hábitos, porque estos marcaran tu DESTINO.

Nadie dijo que fuera fácil, pero sí es posible. Quizás te plantees que, como se puede cambiar algo que ya pasó, y es muy simple. ¡No se puede! Pero SI PUEDES cambiar el como tomarte ese acontecimiento. Todo en esta vida es cuestión de ACTITUD.

Creo que, todo lo que nos pasa en la vida, tiene un porqué, un motivo y un aprendizaje. Basta de victimizarse y pensar... ¿Por qué a mí?... y yo te diría... ¿Y porqué no?
Si eres una persona negativa, no seras capaz de aprender de cada uno de los errores o acontecimientos negativos que te suceden en la vida.  El dolor es inevitable, el sufrimiento sí.
Usa el pasado como trampolín, y no como un sofá. Recuerda que lamerte las heridas, solo servirá para humedecerlas más, y tardará más en cicatrizar la herida. Así que coge el toro por los cuernos, y sé el protagonista de tu vida.

Si no sueltas el pasado, ¿con qué mano agarras el futuro?



Recuerden Cupider@s que el tiempo no nos permite olvidar, pero sí soltar y seguir. DÉJALO IR.


LES QUIERO CON MUCHO HUMOR


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