¡MAMÁ NO QUIERO SER PRINCESA, QUIERO SER REINA!

Las niñas de rosa y los niños de azul. Las niñas a danza y los niños al fútbol... Desde el mismo momento que el ginecólogo dice el sexo que va a tener nuestro bebé, comenzamos a organizar sus vidas.
Tendrá los ojos del padre, la barbilla de la madre... Hay que comprar las sabanitas, la habitación, los patucos, las actividades extraescolares, los colegios... y miles de expectativas más, que generamos alrededor de una simple ecografía.



Con tan solo entrar en unos grandes almacenes, podemos diferenciar muy de lejos, las cosas que "el consumismo" tiene asignadas para nosotr@s, por la única razón de nuestro sexo, niño o niña.
¡Ya por el simple hecho de ser niñas, nos tiene que gustar el rosa! Recargamos el armario y el cuarto de nuestra hija de mariposas, tonos pasteles y "vuelitos de tul y gasa", que dejen ver a simple vista, que es el cuarto de nuestra pequeñita.
En cambio, a nuestros hijos varones, le compramos los coches, las pelotas y decoramos su habitación con cualquier tono azul que marque la diferencia de su masculinidad.

La sociedad nos marca en todo momento, como tenemos que ser, lo que debemos comprar, lo que tenemos que hacer, con que tipo de ropa vestir, y desde pequeñ@s con que juguetes jugar. Sin a penas capacidad de elección, nos anulan nuestros propios criterios de selección.



Yo fui una niña de cuarto rosa que practicó ballet, timple, órgano... Pero tuve la gran suerte, de ir escogiendo poco a poco mi camino, y pude hacer taekwondo, sin ser una "machona", sin estar supeditada a lo que esperaban de mí, tanto mi familia como la sociedad.

Mis padres, imagino que tenían unas expectativas creadas en mí, como cualquier padre o madre las hubieran tenido. Pero me han dado las opciones, y yo he ido decidiendo lo que quería en mi vida en cada momento. Poder escoger el camino que a mí realmente me hiciera feliz, sin importar lo que opine el vecino, inculcándome unos valores firmes, y que con ser buena persona bastaba.



Todo estos estereotipos de género que vemos en la sociedad actual, tiene un trasfondo más desalentador. En la actualidad, vemos como se transforman nuestras niñas, no solo en seguidoras de las "barbies", si no en imitadoras natas de ellas.
La hipersexualización en las niñas, se puede catalogar como un tipo de violencia de género en el mundo occidental. 
Cada día podemos ver con más frecuencia la exaltación de la sexualidad en nuestras niñas. A edades más tempranas, nuestras niñas tienen juguetes y vestimenta que las erotizan por completo. Este hecho, repercute en sus propios comportamientos como adultas, y comienzan asumiendo roles que no encajan con sus edades. 
No estoy en contra de que las niñas "jueguen a ser mujeres", que se maquillen en su cuarto, imitando a mamá, pero si estoy totalmente en desacuerdo, que este hecho, cree un hábito, ya que es muy probable que a los doce estén grabando sus relaciones sexuales, y a los quince años queden embarazadas.

L@s niñ@s deben ser niñ@s, y no ser clones de adultos, ni disfrazarlos a ser mayores. Para eso, los papás y mamás deben inculcar una serie de valores basados en una educación no sexista e igualitaria.
Crear una sociedad dónde la mujer no siga estando estereotipada negativamente, es un papel de tod@s. Desechar la publicidad sexista, la utilización del lenguaje discriminatorio, e inculcar a nuestras nuevas generaciones valores, es nuestro granito de arena, para formar una sociedad igualitaria.

Un claro ejemplo lo podemos ver en los cuentos Disney que tanto fascinan a nuestros peques. Analizamos alguno de ellos:

- Blancanieves mordió de la manzana prohibida, siendo castigada como Eva fué sancionada en el paraíso, con un largo letargo. Su única salvación era que el apuesto y adorable príncipe la salvara. Ella se quedó allí, dormidita, esperando a su caballero. ¿Se imaginan que Blancanieves fuera un poco más astuta? Por ejemplo que en el cuento no fuera tan inocente para "pecar". O quizás que en el reino dónde vivía no la castigaran por morder el pecado, o incluso, que no tuviera necesidad de esperar por un hombre para ser rescatada de sus problemas, porque esra una mujer autosuficiente. Finales más igualitarios para contarle a nuestr@s hij@s.


- La bella y la bestia parece ser un cuento que transmite ciertos valores, inclusive, valores en relación con los estereotipos de belleza. Pero... ¿por qué no podría ser El Bello y la Bestia? Parece que la mujer debe tener siempre un canon de belleza estipulado, que debemos ser y estar con una imagen impecable. En cambio, ellos, pueden permitirse ser "unos bestias", feos y desagradables, que aun así... se llevarán al pibón de la película.


¿Rar@? ¿Diferente? ¿Quién estipula la normalidad? ¿tú? ¿yo?... No se equivoquen, somos unas simples marionetas del sistema. Así que Cupider@s piensen que seguir el rebaño solo nos ocasionará una cosa, ¡ir detrás pisando mierda!
Entonces, cuando estén enamorad@s de ustedes mism@s, en ese mismo instante, podrán ser felices. Sean l@s protagonistas principales de sus vidas y jamás permitan ser actores con papeles secundarios. Y digan lo que digan... sean imperfectos, pero felices.

Como decía una canción de Alaska... ¿A quién le importa lo que yo haga? ¿A quién le importa lo que yo diga? ¡Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré!


Recuerden Cupider@s que si teniendo un sano juicio, se piensa que hay algo malo en ser diferente, prefiero estar con la mente totalmente jodida.

Este post va dedicado a mis padres, por haber forjado la persona que soy a día de hoy. Porque no ha sido fácil tener una hija como yo, pero con vuestra entrega, dedicación y amor incondicional... "no he salido tan mal". Gracias por respetar mis locas decisiones, mis insólitas metas, y mis formas de sentir y vivir MI VIDA ¡GRACIAS!

LES QUIERO CON MUCHO HUMOR


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