SI NO TUVIERAS MIEDO ¿QUÉ HARÍAS?

Las emociones son respuestas psicofisiológicas del cuerpo ante un estímulo exterior, que viene acompañado de cambios orgánicos, y son de origen innato. 
Existen seis tipos diferentes de emociones básicas, subdivididas en positivas y negativas. Si tenemos en cuenta que las emociones tienen una finalidad de adaptación al medio, podremos entender mejor las funciones de cada una de ellas. 
  • Miedo: anticipa una amenaza o peligro (función protectora)
  • Sorpresa: asombro, sobresalto... (función orientativa)
  • Aversión: asco, disgusto... (función rechazo)
  • Ira: furia, irritabilidad, enfado... (función destrucción)
  • Alegría: euforia, gratificación... (función reproducir aquello que nos alegra)
  • Tristeza: pena, pesimismo... (función reintegradora)


Y tú, si no tuvieras miedo, ¿qué harías?
Quizás le confesarías tus sentimientos a esa persona que tanto te gusta, o quizás dejarías ese trabajo que detestas, o simplemente... simplemente serías feliz.

El miedo como cualquier otra emoción, es simplemente una respuesta natural ante una posible amenaza. Al ser de carácter innato, es difícil de controlar. Pero esto no implica que sea algo malo. Todo lo contrario.
¿Ustedes se imaginan una vida sin sentir?, Vivir sin la capacidad de sentir las emociones, de vivir sin poder reaccionar ante el mundo. Vivir poniéndonos las vendas antes de las heridas. De esta manera, lo único que conseguiremos es anular todo tipo de emociones de nuestras vidas. ¡Ni bueno ni malo!

A través de nuestros sentidos, recogemos información del mundo exterior, que nuestro Sistema Nervioso Central manda las señales al cerebro. Si detecta alguna amenaza o algún tipo de peligro para nosotr@s, es cuando aparece el miedo. Las manifestaciones físicas más comunes son: aumento de la presión arterial, taquicardia, sudoración, dilatación de pupilas, incremento de la adrenalina.
No obstante, en muchas ocasiones tenemos miles de miedos irracionales, imaginarios e incluso neuróticos.
Los miedos irracionales son desproporcionados y está fuera de nuestro control. Incluso como anteriormente pudimos ver, las emociones nos regulan y adaptan a las posibles amenazas externas, pero los miedos irracionales tienen un efecto contrario, ya que nos desadaptan al medio.

Podemos encontrar diferentes tipos de miedos irracionales:


  • Fobias específicas: miedo a los perros, a los insectos, miedo a volar...
  • Fobias sociales: miedo al rechazo, a las críticas, a hacer el ridículo...
  • Agorafobias: miedo a los espacios abiertos.


A continuación les dejo un cuento de Jorge Bucay, que nos transmite un mensaje muy claro, sobre como actúa el miedo dentro de nosotr@s, de cómo nos paraliza y nos resta libertad y felicidad.

EL ELEFANTE Y LA ESTACA

Cuando era chico, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales, y dentro de ellos, mi preferido era el elefante. Durante la función, la enorme bestia impresionaba a todos por su peso, tamaño y sobre todo, por su descomunal fuerza... pero, después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, uno podía encontrar al elefante detrás de la carpa principal, atado, mediante una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

La estaca era solo un minúsculo pedazo de madera, apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un "árbol de cuajo" podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Por qué el elefante no huye, arrancando la pequeña estaca, con el mismo esfuerzo que yo necesitaría para romper un palito de fósforos?, ¿Qué fuerza misteriosa lo mantiene atado, impidiéndole huir?

Tenía unos siete u ocho años, y todavía confiaba en la sabiduría de las personas grandes. Pregunté entonces a mis padres, maestros y tíos, buscando respuestas a ese misterio. No obtuve una respuesta coherente, la edad no es un impedimento para percibir la coherencia o la falta de ella en los que la gente nos dice. Alguien me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: si es cierto que está amaestrado, entonces ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta que me satisficiese.

Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y solo lo recordaba cuando me encontraba con gente que me daba respuestas incoherentes, por salir del paso y, un par de veces, con otras personas que también se habían hecho la misma pregunta. Hasta que hace unos días, encontré una persona, lo suficientemente sabia, que me dio una respuesta que al fin me satisfizo: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca toda su vida, desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño elefantito con solo unos días de nacido, sujeto a la estaca. Estoy seguro que en aquél momento el animalito empujó, jaló, sacudió y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de todo su esfuerzo, no pudo librarse.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Podría jurar que el primer día se durmió agotado por el esfuerzo infructuoso, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía se resignó a su destino. El elefante dejó de luchar para liberarse. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede hacerlo. Tiene grabado en su mente el recuerdo de sus, entonces, inútiles esfuerzos, y ahora ha dejado de luchar, no es libre, porque ha dejado de intentar serlo. Nunca más intentó poner a prueba su fuerza.

Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a varias (cientos) de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que "no podemos" con montón de cosas, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestra mente: no puedo. no puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje, que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber cuáles son nuestras limitaciones ahora, es intentar de nuevo, poniendo en el intento todo nuestro corazón. (Jorge Bucay)

Un bello cuento que nos muestra como a veces el miedo nos paraliza, nos limita en nuestro día a día, e incluso debilitando nuestro potencial o nuestras propias posibilidades.
Cupider@ mira en tu interior, evalúa tus posibilidades, y nunca dejes de intentarlo, caigas las veces que caigas. Que el miedo no gestione tu vida, que no tes limite tus metas y sueños. Y si en algún momento, te sientes atrapado por el miedo, hazte la siguiente pregunta:

¿QUÉ PIERDO POR INTENTARLO?... ¡EL NO YA LO TIENES!

Rompe las cadenas del miedo, y sal a cumplir tus sueños. No permitas que ninguna estaca te aferre a tu pasado. No permitas que el miedo no te deje avanzar y rompe las cadenas que te atormentan y te atrapan en una vida de infelicidad...

Recuerden Cupider@s que el miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer en el valiente.

LES QUIERO CON MUCHO HUMOR

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