YA NO QUIERO QUERERTE. MI TERQUEDAD EMOCIONAL

Verse inmerso en una relación sin destino, ni futuro es bastante frustrante y doloroso. Pero quizás es más doloroso tomar consciencia de que se está perdiendo el tiempo y las ilusiones.
Abrir los ojos y asumir la realidad, es un paso bastante doloroso. Pero aferrarse a una mentira no llevará a ningún puerto.



¿En qué momento debemos atender los consejos de nuestro corazón? o quizás, ¿en qué otros momentos escuchar lo que nuestra razón nos asesora?
Es una tarea realmente difícil, distinguir las diferentes señales de ambos. Y no tan solo eso, lleva aun mucha más complejidad elegir la respuesta correcta en cualquier situación. 
Encontrar esa estabilidad emocional que nos haga más felices en nuestro día a día. La tarea de lidiar el binomio mente/corazón requiere de una gran naturaleza empática, y sobre todo, de una inteligencia emocional efectiva y sana.

En ocasiones queremos a alguien mucho, con tanto amor, con tanta intensidad, que no recordamos nuestro propio centro. Queremos a esa persona tanto, que nos olvidamos de nosotr@s mism@s, dejando a un lado nuestros propios deseos, metas y sueños.
Queremos a un nivel de inconsciencia insano e inmaduro. Anteponemos el sentimiento de amor, a cualquier otra necesidad de nuestro ser.








En muchas ocasiones nos aferramos a ese amor, por un sentimiento de miedo. Miedo a salir de nuestra zona de confort, miedo a lo desconocido, miedo a empezar de cero, miedo a no tener la fortalece necesaria y sobreponernos a la etapa de duelo que toda ruptura conlleva, e incluso, no sentirnos merecedores de algo mucho mejor. Pero ese miedo, únicamente hará una función paralizadora. Nos anulará e impedirá encontrar todo aquello que queremos y nos merecemos. 

Querer a alguien es simple, muy simple. Sentir esas mariposas es maravilloso e inigualable. Pero el problema viene cuando decides amarlo. Y utilizo el término "decidir" porque amar es una decisión personal. Es aceptar a la otra persona tal cual. Nosotr@s no podemos decidir de las personas que nos enamoramos, pero si podemos decidir a quien amar. 

En muchas ocasiones, neci@s y terc@s, negamos la realidad. Nos cegamos de amor, y no queremos ver las cosas con objetividad. 
A veces, basta tan solo con ser honest@s con nosotr@s mism@s y hacernos una serie de cuestionamientos simples. ¿Me aporta lo que yo quiero y necesito? ¿Soy capaz de vivir con algunas carencias por el amor de esa persona? ¿me compensa? ¿merezco más? ¿soy realmente FELIZ?
Muchas veces nos conformamos con muy poco, sin llegar hasta el punto de desprestigiar a nadie. Pero vemos que esa persona jamás nos dará todo lo que queremos o merecemos, y aun así seguimos abnegados a ver la cruda realidad.

A veces, la relación va a la deriva, debido al egoísmo de nuestra pareja. Otras veces quizás, porque ambos tienen metas y objetivos muy diferentes en el camino de la vida, o incluso, porque esa persona no llega a nuestro nivel. Un nivel de entendimiento, de afecto, de comunicación, de empatía, de muros o miedos... en resumidas cuentas, de falta de inteligencia emocional para entender nuestras necesidades. Y en el peor de los casos, por la suma de todas las anteriormente mencionada.


Es muy cruel abrir los ojos un día y ser consciente que esa relación está abocada al fracaso, que no llegará a nada. Que por más que lo intentes, jamás habrá un final feliz para algo "tan bello". Que un día te pedirán la luna, y al traer la luna en tus manos, con una de tus mejores sonrisas, querrán el sol, o quizás, la temperatura de la luna no es la idónea.
Esa frustración por intentar agradar continuamente, por luchar por ese amor insano, por salvaguardar y preservar ese amor incompleto...duele.

En una relación, no es suficiente con querer, ya que vivir en pareja, es la construcción de una vida y proyectos en común, sea del índole que sea. Así que es muy necesario abrir los ojos y ver la realidad, ya que de amor... no solo vive el hombre.








Recuerden Cupider@s que donde no puedan amar, no se demoren.

LES QUIERO CON MUCHO HUMOR

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2 comentarios:

  1. Hagamos lo que hagamos, siempre será nuestra elección. Correcta o no, debemos partir con la idea de que nadie falla, somos nosotras o nosotros los que hemos decidido con el corazón en la mano. Es...nuestra sabía elección. Aquella donde lo racional suele quedar atrás para soltar las alas de lo más emocional.
    Estupendo artículo.
    Gracias una vez más por compartir.
    Saludos

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    Respuestas
    1. Tomar a veces una decisión es una tarea difícil pero necesaria. Muchas gracias por tus palabras. Un fuerte abrazo.

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