¿QUÉ ES ESO QUE TIENES EN LA PUNTA DE TUS DEDOS?

¡Mira, ahí está! ¿Lo ves?... ¡sí, a lo lejos! ¡Fíjate bien! ¿Lo ves allá a lo lejos? ¡Son tus sueños!

¿Logras verlos? ¡Estira la mano! ¡estas cerca, muy cerca! ¡Otro poquito más, no te desanimes, queda poco! ¡Arriba, levántate, lucha, pelea! ¡Un último empujón que ya casi estas! ¡ánimo!



En psicología se define el concepto de resiliencia como la capacidad para sobreponerse a las adversidades o superar las situaciones traumáticas. Este término se utilizaba anteriormente en física para definir los materiales que tienen la capacidad de doblarse sin quebrarse o romperse y recuperar su forma o estado natural.

Este término se comenzó a utilizar en psicología, apropiándose de él para definir a las personas que superan traumas y vivencias dolorosas en la vida. 
Podría ponerme interesante y culta, y extenderme en el tema de una manera más erudita, pero me apetece hoy escribir desde el corazón o incluso desde el estómago, y dejando a un lado la razón. Así, que dejaremos a un lado los formalismos y hablemos claro.

Tod@s en algún momento de nuestras vidas, en mayor o menor medida, hemos tenido que superar malos tragos. La muerte de un ser querido, una separación, una enfermedad, e incluso situaciones llamadas catastróficas.
La resiliencia y la inteligencia emocional, nos aporta la superación personal y aliviar el dolor que nos invade. Pero estoy convencida de que a pesar de nuestra lucha, nunca volveremos a nuestro estado natural como un elemento de la naturaleza.

Podemos ser flexibles como una vara de junco. Podemos ser resistentes como el acero, pero NUNCA, NUNCA, NUNCA, volveremos a ser los mismos, y no volveremos a nuestro estado natural, ya que todas las vivencias que nos pasen, forman parte de una lección en nuestras vidas. Cada una de ellas hacen historia. Cada una de ellas, marcan y dejan huella.
Lo que realmente debemos tener en cuenta es ¿De qué manera nos marca? ¿Qué tipo de huella queremos que deje en nuestra mente y en nuestros actos?




Adaptarnos al medio o a la nueva situación es un proceso bastante duro, pero necesario. No nos queda otra que "tirar pa´lante". 
La palabra rendirse debería borrarse de nuestra mente. Extinguirla de nuestro vocabulario y de nuestros pensamientos.
Luchar para continuar, para seguir avanzando, para alcanzar nuestra felicidad, para lograr nuestros sueños. Superarnos a nosotr@s mism@s con optimismo aunque duela ¡Nadie dijo que fuera fácil! Hoy dolerá, y mucho. Pero mañana dolerá un poquito menos. Dentro de una semana, el dolor irá remitiendo. Y quizás en un año o dos o tres, todo será una vivencia, una anécdota de viaje que podremos contar con el orgullo de superarlo y aprender de ello.

Mirada al frente y con coraje y superación debemos avanzar, pasito a pasito. ¡Debemos REINVENTARNOS! y resurgir de nuestras cenizas como el Ave Fénix.

Una vez en la cima, una vez logrado superar ese daño, podremos mirar atrás con orgullo. Mirar el camino escabroso y arduo, por el que hemos atravesado y decir bien alto... ¡FUE DIFÍCIL, PERO LO LOGRE!


Estamos aquí de paso, vivimos escasos ochenta años (con suerte). Ochenta minúsculos años en un planeta que tiene miles de años. Así que lo que tengamos de vida, habrá que exprimirlos a tope, y revisar el tipo de mensajes que nos mandamos. Revisar los pensamientos que tenemos, a la hora de enfrentarnos a las situaciones.
¡La mente se rinde mucho antes que nuestro cuerpo! Como dijo Goethe, todo es difícil antes de llegar a ser fácil.




Cupider@ cuando todo comience a ir en tu contra, recuerda que los aviones despegan contra el viento.

LES QUIERO CON MUCHO HUMOR


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2 comentarios:

  1. No , evidentemente nadie dijo que fuera fácil, si así fuese, no tendría mucho sentido.
    Fantástico posts!
    Gracias por compartir!

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  2. Gracias a ti por tus aportaciones. Un abrazo enorme.

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