CARTA A MIS SILLAS VACÍAS

¡Adiós!

Adiós a todas aquellas personas que pasaron por mi vida. Adiós a ellas que dejaron este año de estar en mi vida.




De muchas personas guardo experiencias. Guardo aprendizajes. Quizás muchas de ellas siguen por ahí, deambulando por las calles, haciendo sus vidas. Pero ninguna formará parte de la mía.
Personas que llegaron un momento puntual, determinado a mostrarme una lección, e incluso a no ser como ellas. 
A ti, siento decirte, que ya tu silla no estará por más tiempo vacía. Me urgen estos huecos vacíos para todas aquellas personas que en mi futuro vayan llegando y sumando. Como dice el refrán, hay que sacar lo viejo para que llegue lo nuevo.
Estoy convencida que viví momentos memorables, pero también tengo la certeza de que conseguiré lo mismo sin vuestra presencia.
Simplemente, a todas estas personas, les deseo lo mismo que dan, y que les vaya tan bien, que de mí ni se acuerden.
¡Adiós y gracias!


¡Adiós!

No quiero decir adiós. No voy a negar que todo esto me duele en demasía, pero tengo que despedirme aunque sea con un nudo en la garganta. Ustedes, las personas de las que guardo grandes recuerdos. Momentos que atesoro en mi mente. Recuerdos que quizás ni una enfermedad mental pueda arrancar de mí. Sentimientos atrincherados para siempre a pesar de los pesares.

Les agradezco todo lo bonito que dejaron en mi vida y pido perdón por mis errores.

Duelen todas esas cosas que nunca dije, que se me atragantaban en el alma. 

Vuestra marcha nunca esperaba, a pesar de lo evidente. Nunca era buen momento para despedirme como la última vez. 
Es ese dolor que en momentos de rabia me niego a entender, hasta ser consciente que el truco no está en entender, si no en aceptar.
Guardo vuestros recuerdos en mi mente, en mi alma y en mi corazón. ¡Y por supuesto en mi silla!
Eran, son y serán personas irreemplazables, y nadie, jamás, ocuparán su lugar ni ocuparán sus sillas vacías. 


¡Qué difícil es decir adiós! ¡Pero qué necesario! Debemos avanzar y continuar la marcha con el cofre cargado de recuerdos y aprendizajes, pero jamás con culpa y sufrimiento.

¡Adiós!

Ahora me voy. Llevo prisa. Tengo que hacer las maletas para un largo viaje de 365 días. Les espero en el próximo año... o quizás no...

¡FELIZ 2017!





Recuerda Cupider@ que Las lágrimas no son para las personas que hemos perdido. Son para nosotros. Para que podamos recordar, celebrar, extrañarlas y sentirnos humanos (C.J. Redwine).


LES QUIERO CON MUCHO HUMOR


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