TE ESCRIBO DESDE EL INFIERNO (RELATO DE UNA PASIÓN DESCONTROLADA)

Te escribo desde el infierno. Desde el más lejano y recondido agujero del abismo.
Jamás imaginé llegar a tal turbio lugar. Nunca ideé acabar aquí. No estaba en mis planes.

Ando atrapada entre deseos, fantasmas del pasado y fantasías impropias. 
Te escribo desde este maldito infierno opresor que me angustia, me encarcela y se apodera de mí.







Miro con cautela cada ínfimo detalle en busca de respuestas. Mi mente agoniza con tus recuerdos. Alusiones perturbadoras que desencadenan el más caótico silencio en mí interior. Escucho el eco de mi alma y el ferviente aroma de tus recuerdos.

Tiemblo en el infierno por no sentir tus labios recorriendo cada rincón de mi cuerpo. Añoro cada una de las grietas de tus huellas dactilares recorriendo palmo a palmo mi piel.

Te escribo desde el infierno para recordarte la falta que me hacen tus besos, tus caricias. Necesito arder de deseo en tus pupilas. Pero arder de verdad, con pasión, con sentimiento. Tú eres el fuego, pero no eres el que me quema en este infierno, es tu ausencia. Esta dualidad entre arder entre tus brazos o quemarme en tus recuerdos.

Te escribo desde el más gélido infierno ausente de ti. Pataleo haciendo temblar al mismísimo demonio. Grito callada reclamando tu presencia.

Exijo quemarme con tus dedos. Anhelo cada uno de nuestros encuentros.

Torturada, me siento torturada. Siento que no sabría conjugar el verbo amar, pero tampoco el verbo odiar ¿Qué me pasa? ¿Por qué necesito tu fuego, si siempre me han dicho que si juegas con fuego te puedes quemar?

Te escribo desde este jodido infierno irracional. Solo quiero volver a quemarme. A sentir tus gemidos y tu respiración agitada el borde del lóbulo de mi oreja.


Te escribo desde este maldito infierno aferrada a tu nostalgia. Dubitativa, agonizando por un último encuentro. Siempre un último encuentro. Un encuentro de por vida entre tus llamas.

Nadie entiende este fuego, esta pasión. Solo tú y yo. Solo yo y tú ¿Pero qué más da? Es nuestro maldito infierno. Es nuestra némesis encadenada a los vaivenes de nuestra cintura. Me declaro adicta a tu tortura. ¡Te odio! ¡Te odio mucho! o eso creo, no lo sé.

Quiero otra noche en nuestro infierno. Quiero sudar por cada poro de mi piel cada uno de los sentimientos que siento a modo de volcán dentro de mí. Te declaro la guerra. Una guerra de gemidos, de caricias, de besos... ¡Te odio, te odio tanto! Odio que me gustes. Odio que sienta esta pasión incontrolable. Odio que me prenda estar a tu lado, y que me perturbe estar lejos de ti. ¡Te odio tanto!

Te escribo desde el infierno.


Recuerda Cupidero que si no juegas con fuego podrás morirte de frío.






LES QUIERO CON MUCHO HUMOR


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